Alegría Marineros!
Nos quedan apenas unos grados de longitud para haber dado la vuelta al mundo en horizontal.
Estamos a 9 de septiembre de 2026.
Año de la vuelta vertical… si lo conseguimos.
Quizás algún día, en algún libro, se lea:
«Unos españoles dieron la vuelta al mundo en vertical».
¿Quién sabe cómo nos recordará la historia?
Je, je…
¿A quién nos recuerda eso?
Mejor cambiemos de tema, que me embalo y para navegar no es bueno.
Esto es tremendo.
Estamos atravesando el mar de Baffin entre chubascos, viento suave, mar de aleta y un frío que pela. Ya es de noche, una noche bien oscura, y toda esta guardia será así: dependiendo del radar y de lo que tus ojos sean capaces de percibir una vez acostumbrados a la oscuridad.
Hace un momento le contaba a Concha que el ojo humano tarda unos quince minutos en alcanzar su máxima capacidad de adaptación a la oscuridad.
Navegamos a vela, en orejas de burro o alas de mariposa. De vez en cuando nos cruzamos con algún iceberg y esta configuración de navegación nos da poca maniobrabilidad, así que hay que estar muy atentos para anticiparnos a cualquiera que pueda aparecer delante.
Y distinguirlos es toda una historia.
Con esta oscuridad, los icebergs se confunden un poco con los chubascos.
La diferencia es que el chubasco tiende a moverse y desaparecer cuando te acercas
El iceberg siempre está ahí.
Y se mueve muy poco.
Pero vamos…
Entre que no hay luna, está nublado y llevamos una configuración de velas que no nos permite reaccionar rápidamente…
¡No se ve una mierda!
Así que esto es más suerte que otra cosa.
Tengamos fe y esperanza.
Por aquí ando cojo.
Me hice daño en la rodilla y, aunque no estoy empeorando, tampoco estoy como para salir corriendo a la bañera de popa a pillar el timón para evitar una colisión contra un iceberg.
Quiero señalar, además, que estos icebergs son familiares de los que hundieron el Titanic.
Ahí lo dejo.
Hoy empecé muy pronto a escribiros y estamos en cambio de guardia. No paran de desconcentrarme, sin mala intención, así que lo dejo y luego sigo…
Parece que la cosa se ha estabilizado.
Seguimos navegando suave.
Ahora están Joseani, David, y también un servidor, pendientes de vosotros, del cambio de rumbo y de todo lo que vaya pasando.
Os comentaba hace un rato que estamos muy cerca de dar la vuelta horizontal completa.
Y quiero volver a compartir con vosotros algo que, como ya os he ido comentando durante todo este viaje, estamos sedimentando poco a poco.
Porque esto no es solamente una posición en el GPS.
Es otro de esos supersueños que se hacen realidad.
Y, además, un hito para la navegación y para nuestras vidas.
Estamos a punto de cerrar el círculo.
Un círculo enorme.
Un círculo que empezó hace muchísimo tiempo, cuando todo esto no era más que un sueño.
Acabo de encender la potabilizadora.
La pobre sigue trabajando, pero hace un ruido que no tiene muy buena pinta.
No sé si tiene una burbuja de aire o si ya necesita recibir un poco de cariño.
En la próxima parada, en Nuuk, le daré un poco de mimo a ver si conseguimos que llegue hasta España.
Ahora voy a pararla.
Está empezando a cargarse la magia de esta noche a vela y esta escritura.
Qué paz.
Ya solo falta un soplido de ballena.
Ya llegará.
Aunque tengo que decir que hay mucha más fauna en la Antártida que aquí.
Y cada vez tengo más la sensación de que tiene mucho que ver con el ser humano.
Mañana, en mi siguiente guardia, habremos dado una vuelta completa.
Y como consigamos darla también en vertical…
no le va a quedar ninguna excusa a los terraplanistas.
😂😂😂
Os paso la posición:
70°35,06’ N
61°24,35’ O
La longitud que marcaría la vuelta horizontal completa: 57°31’ O
Rumbo: 111° — mi número preferido.
Velocidad: 6 nudos.
Temperatura: 5 °C.
Viento: 14 nudos, de popa.
Estado de la tripulación: bueno.
Estado de los capitanes: uno cojo, el otro completo.
Estado del barco: se le ve feliz en cuanto le pones velas.
Y nosotros…
Nosotros seguimos aquí
Navegando.
Soñando.
Y a punto de cerrar otro círculo imposible.
¡ALEGRÍA MARINEROS!
Sigamos soñando.







