Alegría Marineros!!!
Estamos a 12 de septiembre del año de gracia de 2026.
Hemos pasado un día 11 —como no puede ser de otra manera— espectacular.
Llegamos a la población de Ilulissat, que está a la orilla del glaciar Jakobshavn, a escasamente una milla de distancia. Ayer, la entrada fue preciosa, entre hielos de nuevo y viendo icebergs enormes.
Entramos en su pequeño puerto, muy bien protegido, para ver si teníamos suerte y encontrábamos algún hueco donde colocar nuestras amarras. Y tuvimos mucha suerte.
Preguntamos al práctico y, con una naturalidad sorprendente, nos indicó que amarráramos en cualquier parte, sin problemas. Nos abarloamos al muelle de la parte industrial, desde donde se podía acceder a la población sin puertas ni nada que les preocupase.
A todos nos sorprendió la actividad que hay aquí y lo bien cuidado que está todo. Se ve y se nota que hemos llegado a Europa. Se aprecia mucho.
Aquí no había ley seca, así que salimos a tomar todas las cervezas del local.
Bailamos, reímos y celebramos.
Nos hace falta a todos celebrar cosas.
Hoy ya ha sido otra historia.
Nos costó levantarnos. Mi rodilla empezó a dolerme más que nunca y aquí estoy, con una venda de compresión cortesía de Concha, tumbado todo lo que puedo, con pinchazos dentro de la rodilla y un poco preocupado, porque necesito recuperarla.
Hoy realmente me he dado cuenta de que, como no la cuidé, no se va a arreglar por gracia divina…
La zarpada de Ilulissat de hoy ha sido tremenda. Mucho más hielo que ayer, una luz increíble, pero no se disfrutó tanto porque estábamos todos un poco cansados de tanto baile y tanta cerveza.
Por aquí son la 1:40 h del día 12.
Navegamos a motor y vela. Ya estamos saliendo de la bahía Disko Bay y nos dirigimos hacia el sur, al fiordo Eternity, rumbo hacia Nuuk.
Esperamos —y necesitamos— estar arribando el día 14 antes de las 15:00 h UTC.
Hoy no os puedo pasar los datos completos, pues estoy tumbado en el sillón del salón, con la pierna en alto, con un pico de dolor y algunos pinchazos.
Aun así, ahí va:
Estamos al sur de Disko Bay.
Navegamos rumbo suroeste.
Velocidad: unos 5 nudos.
Motovela.
La temperatura no es tan fría como durante el día, aunque ya es noche cerrada. Pero es que el glaciar es tan grande que enfría toda la bahía.
Y ahora mismo… ¡cómo huele a tabaco en el salón!
Están fumando en la bañera y, como el viento entra de popa, todo el humo se mete en el barco.
A mí no me importa, la verdad. Me gusta olerlo, aunque dejé de fumar hace ya nueve o diez meses… quizás once. No importa.
Siempre querré volver a fumar, pero no lo voy a hacer.
Tengo una regla personal que intento seguir:
“Las cosas que yo mismo he hecho a lo largo de mis múltiples cagadas no me pueden ni deben molestar cuando las hacen los demás.”
Música alta, olor a tabaco, fiestas, ruidos, etc.
Es más: las disfruto aunque no participe.
P.D.: Hay que ver lo fácil que lo tenía.
Y, en vez de estar ya casi curado de la rodilla, estoy bastante peor que el primer día.
Crucemos los dedos, estémonos quietos y a ver si conseguimos curarnos.
Qué sueño da esto de estarse quieto, de estar tumbado…
Alegría Marineros!!!







